La dinámica del partido

Roberto Castro Ch.

Roberto Castro Ch.

La dinámica del Partido está íntimamente relacionada con las funciones que el estatuto le otorga a cada órgano estructural, pero además si sólo otorga funciones de determinada índole el partido no puede diversificar su acción, de tal manera que realiza las funciones que el estatuto determina ya sea en cantidad, variedad y distribución.

Por consiguiente si la distribución de funciones hace énfasis en los órganos superiores, los órganos menores se muestran inactivos y el Partido funciona parcialmente, pues los órganos menores entran en un estado de inacción que induce a estar en un estado de somnolencia política, que produce en la organización un estado de inacción e improductividad.

Ese es el estado en que se encuentra nuestro Partido, las funciones que se otorgan a los órganos superiores son bastante limitadas y políticamente algunas no se cumplen, las que son de trascendencia, y los órganos inferiores se encuentran inactivos pues sólo se les otorgan funciones electorales. Es importante hacer énfasis en que los órganos inferiores están distribuidos por todo el territorio nacional y por consiguiente son los que disponen mayor posibilidad de comunicación directa con los electores, pero estos están inactivos y por consiguiente el partido no goza de la permanencia dinámica que debería tener. Los órganos formales que son los que nos obliga a tener el Código Electoral, están en todos los distritos administrativos, cantones y provincias, consisten en la organización del Partido, pero aun siendo única, el estatuto no les señala actividad alguna y por tal razón carecemos de presencia dinámica ante la organización comunal y municipal fundamentalmente, razón por la cual nuestro querido partido ha venido a menos debido a su inacción y falta de presencia vital.

Al PLN no lo está destrozando ningún agente político externo a nuestro Partido, lo estamos haciendo nosotros mismos, mientras sigamos tolerando la existencia de una organización dictatorial y antidemocrática, que coarta y limita la acción de sus miembros llegando al extremo de quitarle los derechos políticos que le otorgó el Pacto de San José, la Constitución Política, el Código Electoral y nuestra Carta Ideológica.

Los que aún seguimos siendo liberacionistas después de tantos años de luchar por una organización democrática y por un partido moderno, autofinanciado, dinámico, pensante y que ofrezca planes y proyectos realizables y congruentes con las necesidades vitales de un pueblo carente de soluciones, no estamos dispuestos a renunciar a nuestra posición de “SOBERANOS” y claudicar ante unas, mal llamadas mayorías dominantes, que están deterioradas y a punto de sucumbir ante sus propios abusos.

Compañeros analicemos nuestras posiciones y hagamos valer los derechos que nos otorga la Constitución y la ley, el Partido aún le debe mucho a Costa Rica y nosotros tenemos como responsabilidad histórica, conformar un Partido que responda a los intereses nacionales y no a los de grupos internos que han controlado al Partido para beneficio de ellos y perjuicio nacional.

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