Discurso 52 aniversario

Discurso de la Secretaria General,
Carmen Ma. Valverde,
con motivo de la celebración
del 52 Aniversario del PLN

Rosa

Amigas y amigos de Liberación Nacional.

Constituye para mí un honor recibirlos y darles una calurosa bienvenida a esta Casa Liberacionista José Figueres en mi función de Secretaria General y en un momento de gran importancia para la vida de nuestro Partido y para la vida política nacional. Y digo esto porque al mismo tiempo que reconozco un desgaste en la actividad política en general, y de los partidos políticos en particular, aquí y en el mundo entero, también tengo la percepción de que la ciudadanía está dispuesta a emprender una valiosa labor de recuperación de la dignidad del oficio de la política y del reconocimiento del valor e importancia que tienen los partidos políticos en la lucha por la sostenibilidad del sistema democrático. Y ese es un reto que debemos asumir con alegría y con una gran esperanza en el futuro.

Dentro de este espíritu, me parece de la mayor pertinencia que este cumpleaños número 52 de nuestro Liberación Nacional, sea una ocasión para plantearnos algunas preguntas fundamentales que nos permitan orientar con mayor claridad y honestidad nuestro quehacer como liberacionistas y como ciudadanos, en un momento de la historia en que muchos conceptos han cambiado, los valores se han desdibujado, los dogmas han dejado de serlo, las dimensiones tiempo y espacio se han reducido como consecuencia de los avances de la ciencia y de la tecnología, específicamente de la tecnología de las comunicaciones.

Hace casi cincuenta años, en su primera administración constitucional, Don Pepe, hizo cuestionamientos de este tipo en su libro Cartas a un Ciudadano. Dice don Pepe:

«…quiero que nos hagamos usted y yo esta pregunta:¿Cuál ha de ser el principal objeto de todos nuestros esfuerzos, particulares y gubernativos, como ciudadanos y como nación? ¿Para qué formulamos planes de desarrollo económico y de seguridad social? ¿Para qué mejoramos nuestra agricultura, y construimos carreteras, casas y fábricas? En resumen de todo ¿qué es lo que deseamos producir? ¡Cuál ha de ser nuestro producto final?

Con demasiada frecuencia cometemos el error de creer que la abundancia puede ser un fin en sí misma. Que nuestros empeños y nuestros sacrificios por tener más cosas se justificarían simplemente por el hecho de tenerlas o de desfrutarlas. Eso no es así; el verdadero fin de nuestros esfuerzos, el producto final, debe ser, no la riqueza, sino el hombre.

La calidad del ser humano que nuestra sociedad ayude a formar, la cantidad de ciudadanos que logremos modelar conforme a las más elevadas concepciones del espíritu: esa ha de ser la prueba del buen resultado de nuestros empeños.

Queremos levantar el rendimiento del trabajo nacional, y enriquecer al país, para que nuestros ciudadanos puedan cultivarse mejor, para que nuestros jóvenes no tengan que comenzar a ganarse la vida demasiado pronto, y puedan asistir al colegio; para que nuestros adultos dispongan de facilidades culturales, y del tiempo y de la salud necesarios para disfrutarlas, y no suspendan su educación al salir de la escuela y entrar en la vida madura, para que nuestro pueblo sea sano física y moralmente; para que nuestras casas, nuestras ciudades y nuestros campos proporcionen a todos los habitantes un ambiente de superación, de vida provechosa y digna, de plenitud espiritual.»

Esas preguntas y sus respuestas de Don Pepe han constituido la orientación de nuestro partido y conservan intacta su validez hoy en día: la razón de ser de nuestra actividad política es, y solo debe ser, mejorar las condiciones de vida, en el más amplio sentido de estos términos, de toda la ciudadanía.

Esos han sido los fines que todos los gobiernos liberacionistas han tenido como norte Y HAN DE SER INALTEABLES. Sobre ellos no hay discrepancias ni se suscita discusión alguna.

La discusión actual, la de los últimos años, se ha suscitado sobre los medios y no sobre los fines, y hemos de aceptar que no hemos sabido aclarar la diferencia. Desde mi perspectiva, la discusión de hoy debe centrarse sobre los instrumentos mediante los cuales podamos hacer efectivos los fines, acerca de los que no tenemos discrepancia. Las preguntas de hoy deben, entonces, girar en torno a las nuevas formas de prestación de los servicios, los modos en que podemos producir riqueza nacional para poder brindar bienestar y oportunidades de manera justa, equitativa y solidaria. La discusión de hoy debe darse en torno al problema de cómo asegurar que las personas reciban la prestación de los servicios necesarios para una vida digna de la manera más eficiente. La discusión de hoy, por lo tanto, supone, implica y obliga a que nos preparemos para ella, a que nos ayudemos de y con una sólida base de conocimientos. La discusión actual no se centra en cómo producir riqueza, porque ya estas soluciones nos las ofrece el ineludible fenómeno de la economía globalizada. El problema actual es cómo hacer que esa riqueza no se concentre en unos pocos, en que esa riqueza sirva para la construcción de una sociedad equitativa y solidaria.

En este contexto, muchos liberacionistas, se han dedicado con esmero a pensar en problemas como los citados y otros muchos más. Han hecho estudios, análisis, han aportado ideas y han llevado a la realidad patria fundamentales avances en diversos campos. No en vano nuestro país sigue ocupando lugares importantes en los índices de desarrollo humano y se le sigue citando como un ejemplo en el concierto de las naciones. Yo afirmo, de manera categórica, que estos éxitos se deben en muy buena medida a la labor de los gobiernos liberacionistas. Pero por eso rechazo, de manera categórica también, la afirmación desafortunada de que nos hayamos convertido en un «cascarón»y de que nos hayamos descarrilado de los propósitos iniciales y fundamentales que dieron vida a Liberación hace 52 años. Nuestros errores debemos ubicarlos correctamente, encontrarlos donde se dan y combatirlos fieramente cuando los hallemos. Por ejemplo, si señala la lucha fratricida y el canibalismo como una de nuestras debilidades, tengamos el valor de señalarlos como tal y combatirlos con la altura digna de un partido como el nuestro. Si de combatir la corrupción se trata, no olvidemos que esa fue una de las razones por las que nació Liberación Nacional y por las que hubo mártires en la contienda armada de 1948 y, por tanto, tengamos presente que en ese combate no podemos claudicar jamás.

No se trata de ignorar errores, que como toda organización humana tenemos. Se trata de reconocerlos objetivamente y darles la dimensión correcta. Lo contrario desvirtúa la acción política correcta para convertirla en una acción politiquera errada e improductiva.

Finalizo mi intervención con mi llamado, mi convocatoria, mi exhortación a la juventud de este país. Ustedes jóvenes deben integrarse a la vida política de Costa Rica porque de ello depende la clase de futuro que ustedes obtengan y que puedan ofrecer a sus hijos. Esta Secretaría General les ha prometido luchar a la par de ustedes para lograr una integración de la juventud de manera transversal en todas las estructuras y el quehacer del Partido. Juntos, jóvenes, adultos y veteranos renovaremos el trabajo que iniciaron los fundadores de Liberación Nacional para ofrecer a Costa Rica la ilusión y la esperanza de un futuro próspero desde el punto de vista material, justo desde el punto de vista social, y pleno desde el punto de vista espiritual.

Muchas gracias.

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