Ser Socialdemócrata hoy

Ser Socialdemócrata hoy

Ocean Castillo

Ocean Castillo Loría

¿Por qué es importante plantearnos el ser socialdemócrata hoy? porque lamentablemente hay mucha confusión sobre los conceptos ideológicos en nuestro tiempo. Desde las derechas, proclamando la muerte de las ideologías para imponer la suya, que hoy, dada la crisis está en entredicho; y desde las izquierdas extremas, acusando a los socialdemócratas de neoliberales o adoradores del libre mercado sin control.

Asimismo, muchos socialdemócratas han renunciado a la reflexión ideológica, ya sea, porque han tragado el anzuelo de las derechas o no encuentran argumentos sólidos ante las fortísimas acusaciones de las izquierdas.

El gran tema es: ¿Radica la socialdemocracia en una menor intervención del Estado en la economía? O por el contrario, ¿Un énfasis en el desarrollo interno, un aumento del Estado de Bienestar, aumentando la intervención del Estado en la economía?

La respuesta radica en la renuncia a la ortodoxia y al dogmatismo. De hecho estas características son propias tanto de las derechas como de las izquierdas. Las primeras diciendo: “Mucho mercado poco o nada de Estado”, las segundas, expresando: “Mucho Estado o poco o nada de mercado”.

¿Cuál es la respuesta socialdemócrata?: La defensa de lo público, el desarrollo económico y la eficacia medio ambiental. Lo dicho implica una lucha por disminuir las desigualdades, no negar la eficiencia del sistema de precios y mercados en la producción de la riqueza, pero tener la creatividad, fuerza y voluntad política para concretar instrumentos que procuren una mejor distribución de esa riqueza. Esto nos conduce a la búsqueda de la equidad en temas como: la participación en los beneficios económicos del libre comercio, la seguridad social, los impuestos y la educación entre otros.

Del mismo modo, adherir a una conciencia ecológica y a una verdadera reforma política que vaya más allá de la disminución y retiro del Estado de ciertas áreas, convirtiéndolo en una estructura más susceptible a la participación democrática y al control ciudadano.

Esto sin perder de vista el bienestar del mayor número, el respeto a la libertad individual ligada al resalte de la dignidad humana, el fortalecimiento del régimen de economía mixta y recobrando la visión estratégica que significa el fortalecimiento de nuestra clase media.

La socialdemocracia debe ser una abanderada del tema de la competitividad, pero su compromiso principal debe ser con la solidaridad. La lucha contra la pobreza no puede correr por cuenta de la mano invisible y artrítica del mercado o por un Estado totalizante.

La ciudadanía no puede seguir siendo oprimida por los intereses del gremialismo, y las de un importante sector empresarial que se niega a una necesaria intervención del Estado para una mejor distribución de la riqueza. Las cosas están claras. El negar la intervención del Estado en la economía y el debilitar la clase media no es socialdemocracia. Hay que permitir a la mano visible del Estado orientar a la mano invisible del mercado.

La socialdemocracia no ve adecuado que tanto el poder económico como el poder político se concentre en pocas manos. Por eso, se defiende el sistema democrático donde se respeta la voluntad popular.

Ser socialdemócrata hoy, es defender la vida y promover la vida, es como lo diría Don Pepe Figueres, luchar por: “Proveer los medios para que a medida que avanza el tiempo, más y más ciudadanos nuestros, libres de la miseria, puedan modelar mejor su personalidad”.

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