La ley de hierro de las oligarquías

Roberto Castro Ch.

Roberto Castro Chaves

Ahora que leí un comentario de Eduardo Carrillo donde expone que lo malo de las argollas es estar afuera, hablando del problema de los privilegios en la Corte; ya Robert Michels sociólogo alemán, había planteado esa teoría, claro está de distinta forma que lo formuló Eduardo, donde establece que partidos políticos y organizaciones sociales, tienden con el pasar del tiempo, a consolidar su institucionalidad, de la tal manera que la organización democrática se convierte en una oligarquía, resistente al ingreso de agentes externos, dando como resultado la conversión en una verdadera argolla, como la llamamos en buen tico.

En la Corte Suprema de Justicia y de alguna manera en el Tribunal Supremo de Elecciones, y otras organizaciones sociales están experimentado ese fenómeno, aunque lo estamos analizando desde el punto de vista de los gastos que es la variable observable desde afuera, la verdad es que desconocemos las causas detalladas de lo que se sucede de manera interna.

Una de las características de esta teoría es que los integrantes de la argolla, se convierten en elementos insustituibles y permanentes, dado que su liderazgo ya no depende de sí mismos, sino de la permanencia de la organización, aquí es donde interviene el componente humano que le brinda sustento técnico a la organización con el propósito de que la situación permanezca tal y como está.

El problema humano de la organización es que ella se convierte en parte del modus vivendi de sus integrantes y por consiguiente, los objetivos propuestos inicialmente, son variados y es más importante la supervivencia y el estilo de vida que los objetivos iniciales. Esta es la razón por la que muchos magistrados defienden sus privilegios en vez de preocuparse por la justicia pronta y cumplida, el objetivo constitucional es secundario y en su lugar está la ostensión clasista de salarios y pensiones entre otros, que los hace exclusivos en una democracia igualitaria.

Es imperativo que los magistrados no sean reelegidos por más de dos períodos, pues su estancia permanente sentencia a la organización a convertirse en una institución estática, contraria a innovaciones y visión optimista de nuevos profesionales.

Los edificios y la burocracia no necesariamente convierten a una organización eficiente, es solamente parte de un elemento externo de apariencia y poderío, el cumplimiento de sus objetivos es lo que hace a una organización eficiente y que satisfaga a la sociedad, esto sí justifica salarios equitativos a los esfuerzos físicos y técnicos para sus integrantes, y no su condición actual.

Abrazo cordial

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