La ceremonia de juramentación

Roberto Castro Ch.

Roberto Castro Chaves

El evento realizado ayer realmente fue esplendoroso, tuvo una doble proyección emocional que nos condujo a la reflexión de hechos históricos imborrables en la mente liberacionista, pero también una visión futurista, llena de ilusiones, esperanzas, anhelos y deseos de seguir luchando por nuestro querido Partido y nuestro amado país.

En primer término deseamos agradecer a don Fernando que como Secretario General, propuso nuestros nombres al Directorio para que ratificaran los nombramientos respectivos, posteriormente felicitar a todos los compañeros que resultaron nombrados en tan distinguidas posiciones partidarias, y desearles muchos éxitos en la realización de los proyectos que tienen en mente ejecutar.
En lo que respecta a la Secretaría de Electorales, nuestras intenciones previas fueron de conformar una verdadera nómina liberacionista, que sea funcional de utilidad para todos los programas, al alcance de todos los que así la requieran y fundamental, instrumento básico para implementar el plan de financiamiento democrático del Partido, que tantos años han esperado nuestros afiliados. El pago de “cuotas de inscripción” ha sido el peor enemigo de la democracia interna del Partido, y la forma de erradicar ese mecanismo de autodestrucción democrática, es que el Partido cuente con los recursos económicos suficientes para realizar todas las actividades necesarias para su permanencia y consolidación futura. Ese financiamiento de origen transparente, sostenible y suficiente, nos hace pensar en el Liberación para un siglo más. La idea inicial se ratificó anoche.

En el transcurso de la reunión cuando se citó el nombre de nuestro ilustre compañero Daniel Oduber, recordamos sus palabras cuando señalaba: “Nuestro Partido es un poco más que un movimiento electoral, pero menos que un partido político”. Señaló nuestro querido compañero lo que hoy, muchos años después, seguimos padeciendo; tenemos el partido más grande de Costa Rica, pero somos anónimos a menos, los compañeros que en razón de nuestra relación primaria, política y social, nos comunicamos. Nos preguntamos por los cerca de 600.000 liberacionistas que en la segunda ronda anterior, votamos por el Partido, que se enfrentó a otros sin tener candidato a la presidencia, pero lo sabemos solo de manera parcial. El Partido debe a sus integrantes la mínima reverencia, conocer quiénes somos, dónde estamos que hacemos, pero lo más importante cuál es la razón por la que seguimos siendo liberacionistas, después de tantas adversidades.

Nos comprometimos ante el Comité Ejecutivo, y por ende con el Partido, a convertir nuestro grupo de creyentes en la democracia y la justicia social, en un verdadero Partido permanente, ideológico y programático, dispuesto a enfrentar todas vicisitudes venideras con esperanza y convicción, pero eso solo lo logramos con la colaboración de todos los compañeros. Solicitamos su ayuda.

La ceremonia de juramentación

Abrazo cordial

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