La banca nacionalizada desvió sus objetivos

Roberto Castro Ch.

Roberto Castro Ch.

La noche de ayer tuvimos en el Balcón Verde, una disertación realizada por Francisco Bolaños Arquín, sobre la problemática de las Mi pymes, exposición excelente que no sólo demostró que realmente el exponente es un experto en la materia, sino que nos dejó un cúmulo de enseñanzas numeroso, y que nos abre una perspectiva con una ruta que el Partido necesariamente debe seguir.

Del contexto de la exposición logramos entender que de lo que nosotros llamamos la Banca Nacionalizada, lo que ha quedado es el nombre de los Bancos que llegaron a ese estatus con el único propósito de convertirse en el motor para el desarrollo nacional, pero que ahora el desarrollo por el que participan, es el desarrollo personal de un grupo de empleados y administradores que sólo procuran el beneficio personal.

Los personeros bancarios han olvidado las consideraciones que motivaron la nacionalización bancaria, pero que hoy queremos recordar algunos conceptos: 1- “Que dentro de la organización moderna de la economía nacional todas las actividades agrícolas, industriales y comerciales dependen vitalmente del crédito, cuya orientación es determinante del progreso o estancamiento del país … 4- Que las grandes ganancias de los bancos garantizada por el estado y el ordenamiento social no es justo que pertenezcan a los accionistas que representan una parte exigua del capital movilizado, sino que deben convertirse en ahorro nacional, cuya inversión debe estar dirigida por el estado”. [1]

El objetivo actual de la Banca Nacionalizada es invertir en líneas de crédito en las que no existan riesgos que puedan afectar las ganancias anuales que son desorbitantes, por lo consiguiente el financiamiento de las mipimes entre otros proyectos, está totalmente fuera de la perspectiva de financiamiento bancario, siendo que en principio era su objetivo principal y la razón de creación.
Creemos que el Partido debe asumir una posición determinante en este sentido, pues efectivamente sin crédito eficiente y oportuno, las posibilidades de que empresas bien concebidas y planeadas puedan crearse, surgir y consolidarse son muy limitadas, por consiguiente ese negocio brillante del que ahora sólo disfrutan un reducido grupo, pueda socializarse y producir empleo y desarrollo en beneficio del país.

Abrazo cordial

[1] El Espíritu del 48, Nacionalización Bancaria, No. 71

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