El aguinaldo

Roberto Castro Ch.

Roberto Castro Chaves

Estas fechas de alegría jolgorio en la mayoría de los hogares costarricenses, se ve un tanto deslucida y demeritada por la existencia de tantos hogares costarricenses y extranjeros que han venido a compartir el futuro con nosotros, y que están engrosando el cinturón de pobreza que figuran en nuestra desbalanceada sociedad.

Para los trabajadores costarricenses y los que nos acompañan, diciembre representa un mes al que dedicamos fiesta y alegría, a lo que los que peinamos canas, nuestros antecesores nos decían que era dedicada al “Niño Dios”, hoy la denominan de otras formas transculturadas de países desarrollados, sobre todo haciendo gran énfasis en los colores fundamentales de productos de consumo, que nos asfixian con el consumismo actual.

De cualquier manera el “Aguinaldo” representa para los trabajadores y sus familias, un respiro económico en una época en que el dinero no alcanza, sea cualquiera el destino que le demos el aguinaldo es vital para nuestra sociedad, pues contar con el auxilio de ese ingreso adicional que ahora todos esperamos y que tantos destinos le damos, pero la verdad muchos lo tienen previamente comprometido.

Aunque la mayoría de los costarricenses observamos este fenómeno como algo normal y hasta natural, la verdad es que la ley que dio origen a nuestro “Regalo del Niño” proviene de 1954 y se generalizó en 1959, al promulgarse la ley 2412. No es tan antigua como para que los costarricenses no hagamos remembranza de tan importante acontecimiento.
Pero lo más lamentable es que no recordemos quien es el “padre de la criatura”, pues el nombre de ese distinguido liberacionista, trabajador rural y gran luchador por los trabajadores y en general de los menos favorecidos de la sociedad, es el querido amigo y distinguido ex presidente, que en su trinchera de diputado, consiguió ese inolvidable triunfo; nos referimos indiscutiblemente a don Luis Alberto Monge Álvarez.

Muchas gracias don Luis, el pueblo costarricense le reconoce todas sus luchas y triunfos y le valoran su humilde cuna, la fortaleza de espíritu y su noble corazón, hombre sencillo y buen amigo.

Reciba un fuerte abrazo liberacionista.

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